Día 3046. Continuamos nuestra defensa contra las hordas orcas, y parece que nunca terminarán. ¡La Legión resiste, la galaxia perdurará! (c)
General del Ejército Imperial Georgiy Svetov
En la inmensidad de la Nebulosa de Andrómeda, lejos del extinto Sistema Solar, la humanidad ha encontrado un nuevo amanecer. La galaxia Elysium Prime, la joya de un sector sin vida, ha sido terraformada; sus continentes desérticos han dado paso a brillantes ciudades abovedadas, puertos para armadas estelares y yacimientos de tungsteno. Aquí, la Guardia Imperial ha erigido más que una simple colonia: un nuevo bastión de la civilización humana, un símbolo de esperanza y poder, defendido por legiones de acero y una inquebrantable creencia en su propia superioridad.
Pero el espacio no tolera a los forasteros. De las sombras entre las estrellas, en naves forjadas con asteroides y odio, han llegado. Clan Grak'Thul. Para estas criaturas, la esperanza alienígena es solo un pretexto para una sonrisa feroz, y los mundos alienígenas son meros objetivos para una cacería sangrienta. Sus hordas descendieron sobre Elysium Prime como langostas, con blásters oxidados y una sola sed: borrar de la faz del planeta todo aquello que huela a espíritu humano. No les importan los recursos ni la estrategia; solo una furia primigenia que aplasta acero y hueso con igual deleite.
Ahora las brillantes avenidas de las ciudades se han convertido en campos de batalla, donde los cálculos tácticos de los Guardias chocan con una ola de furia salvaje e imparable. Bajo el cielo rojo sangre de Elysium, se decide no solo el destino del planeta, sino si el orden resistirá ante el caos, si la disciplina y el acero pueden doblegar la fuerza bruta y la crueldad insensata. La batalla por un nuevo hogar apenas comienza.